jueves, 17 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
Dos o tres heridas antes de ti
"...A mí de nada me ha servido la experiencia y siempre me vuelve a doler con la misma fuerza, o peor que la primera vez. A cada nuevo intento dejo pasar más tiempo y actúo con más precauciones, pues el dolor se acumula. Tal vez me falta experiencia para no sentir dolor. Tal vez.
Lo absurdo, lo terrible es el miedo a actuar. Dos o tres heridas antes de ti y, ya ves, también tú me dueles."
(José Galván Rivas)
Metáforas sin sentido I
A veces me siento como cadáver sobre una mesa en medio de la autopsia. Completamente expuesto, cada órgano interno, cada parte de él. Tú me observas detrás del vidrio, a lo lejos. No tan lejos como para que no pueda sentir tu presencia, aunque lo suficiente para que no te pueda tocar. Me ves, me conoces, me sabes, me adivinas.
Yo a ti no tanto.
martes, 15 de febrero de 2011
Cry, baby
Me gusta llorar.
Es mi forma favorita de materializar la tristeza. Me gusta hacerlo quedito y a solas, donde sea pero sin que nadie se de cuenta. Como ahorita.
miércoles, 2 de febrero de 2011
About you
Esta noche he decidido no dormir. Que mañana es jueves, que tengo examen, que tengo un trabajo pendiente, ¿qué más da? Aquí lo importante es que sepas que amo tu forma tan peculiar de caminar y la sonrisa que siempre tratas de ocultar. Amo tus manos alrededor de mi cuello y sobre mi cara cuando me besas, amo tus tenis y tus botas, tu letra y los juegos de tu ipod. Amo tu voz en el teléfono pero más cuando me hablas al oído, amo el sabor de tus besos y amo de sobremanera tu labio inferior.
Amo la forma en que acomodas tu cabello cuando sientes que te has despeinado y amo cuando me tomas de la mano entre la multitud.
Amo abrazarte en todos los lugares, amo que te recargues en mi hombro cuando vamos en el camión. Amo cuando me obligas a comer y yo no tengo hambre. Amo tu manera de fumar y el lunar de tu dedo. Amo Chapultepec y todos nuestros momentos ahí. Amé tu olor desde el primer momento, amo tu cuerpo delicado entre mis brazos. Amo tus gustos culposos y las muchas expresiones de tu cara, amo tu tranquilidad, tu cámara, tus fotos y tu mirada fija en mi. Amo mirarte mientras te beso, amo cuando me dices "Te amo". Amo que sin decirme nada me digas todo cuando me ves a los ojos. Amo tu espalda y la forma en que dices mi nombre, amo respirar el aire que exhalas, amo todo de ti, amo todo lo que se relacione contigo, amo tu pasado, amo nuestro presente, te amo. Así, nada más.
1:09 am
En verdad no entiendo como tanto amor puede caber en mis escasos 156 cm de humanidad.
Y sí, puedes creerte mucho porque me has capturado por completo, soy tuya junto con todo lo que me conforma, día a día te amo como si no hubiera mañana, más de lo posible, comprensible e imaginable y justo ahora que ya es la 1:15 am no puedo dormir porque tengo tu sonrisa atorada en el corazón, un par de besos impacientes por consumarse en tus labios y un enjambre de ideas, sueños y suspiros que llevan tu nombre.
Eres tú, eres todo, no hay más.
La última vez
Era una tarde nublada y lluviosa. Viajaba en auto por la carretera y de repente mil lugares diferentes y completamente ajenos a mi se mezclaron entre sí, llevándome por una ruta indefinida hasta parar en el estacionamiento de un super mercado también desconocido. La lluvia era constante, pesada, me dejaba ver poco y me impedía bajar del coche donde permanecí hasta que, cansada de la espera, decidí salir y correr sin importar que tanto me mojaran las pesadas gotas que caían con fuerza. Corrí como si quisiera huir de los relámpagos y truenos que parecían caer sobre mi.
De la nada y sin saber cuando pasó, ya estaba arriba de un camión de transporte público, ya no llovía pero el cielo seguía nublado. No sabía a donde iba pero reconocí de inmediato el lugar: era aquél donde nos conocimos.
Sin querer volteé al puente y ahí estabas parada: tenías el cabello más corto y un vestido de flores (recuerdo cuanto detestas los vestidos), alguien te tenía tomada de la mano.
Me viste a bordo del camión, tu acompañante te besó, sonreíste y me hiciste adiós con la mano. No sonreí pero también te hice adiós. El camión siguió su camino. No sentí nada.
Al despertar comprendí que más que un sueño, había sido un verdadero adiós desde mi inconsciente. Nunca he vuelto a soñar contigo.
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