lunes, 16 de enero de 2012
Quiero que me abraces como antes. Y me cargues como antes. Quiero que me cantes cuando se vaya la luz y me subas a tus hombros. Que me lleves a jugar al rancho de mi abuelo y me enseñes a andar en bicicleta otra vez aunque ya sepa. Quiero que todo sea diferente. Te quiero, mnéh. Y quiero llorar, no sé por qué.
viernes, 13 de enero de 2012
No sé, a veces me pregunto por qué quiero tanto al perro. Quizá porque me quiere sin pedir explicaciones. Porque me quiere aún cuando lo regaño por llenarme la ropa de pelos o ensuciarme de baba. O porque se mete entre mis piernas y casi me tira. O por todas esas reacciones propias de un perro a pesar de las cuales lo quiero. Porque cuando llego me huele todo, hasta el trasero como preguntándome "¿A dónde fuiste? ¿Qué hiciste?" cosas que nadie me pregunta. Tal vez porque bajo cualquier circunstancia siempre está moviendo la cola y con esa expresión feliz en su cara, dispuesto a darme la pata en cuanto yo extienda la mano sin importar lo que pase o qué tan ebria llegue a la casa. No sé, yo lo quiero, de verdad. Ojalá nunca se muera, ojalá mis hijos lo conozcan y jueguen con el. Y lo saquen a pasear en las tardes. Y le tengan que limpiar sus montañas de popó cuando ande jugueteando en el patio. Yo quiero mucho a Ringo, verda' de dios.
martes, 3 de enero de 2012
Seño
Oye, te quiero de aquí hasta tu rancho. Y te lo digo porque es muy importante que lo sepas, además de que seguro me vas a estar stalkeando como de costumbre. No te conociera. ¡JA! Te quiero con todo y tus cheetos con clamato.
lunes, 2 de enero de 2012
Este día me recuerda un enero nublado de hace unos años, justo como este, lluvia en enero, hágame usted el favor. Me acuerdo de lo miserable que me sentía, también como ahora. El dolor de estómago y la ligera cruda me despertaron a pesar de todos mis esfuerzos, quise dormir más y no pude. Quería dormir todo el día, toda la semana, despertar sin ningún recuerdo y no se pudo. Entonces me quedé viendo fijamente mi ventana, 10 años con las mismas cortinas y jamás les puse atención hasta ahorita. Pude haber pasado todo el día viendo la ventana, el cielo nublado, escuchando las mismas canciones, sin comer, solo mirando la ventana. Pero resulta que las cobijas no se lavan solas ni el olor a perro de mi cuarto se va a quitar solo y pues ya qué.
domingo, 1 de enero de 2012
¿Sabes cuál es mi problema también? Que soy una egoísta. Siempre me ha gustado tener todo para mi, ser yo y nada más. Chinguen a su madre todos, solo yo puedo existir.
Pero pues qué madres, como si antes no hubiera sido feliz con otras personas, como si antes no hubiera estado enamorada, también. Como tú.
Ayer dormí como 5 horas, ya ni sé. Entre el perro, mi enojo, mi dolor de estómago se me iba el sueño hasta que el tequila me lo regreso. Todo el día estuve zombie, excepto por dos o tres horas en las que volví a la vida. Pero ahorita, no sé. No sé, we. Andaba en el mood nostálgico o metiche o yo que sé pero quizá leí de más.
Mi pasado me enferma bien cabrón, el tuyo me lastima un poco. Un poco pinche mucho, no sé, mejor ni me preguntes. Déjame voy por un tequila y le sigo.
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