domingo, 24 de junio de 2012

Entonces Dios me manda a un empleado torpe que me pone una whopper doble cuando solo pagué por una sencilla pero no se lleva mis tristezas, igual la hamburguesa parcialmente gratis lo compensa así que lo perdono.

A Ringo le encanta estar en mi cuarto aunque no pueda dormir. Ayer lo escuché dar mil vueltas, acomodarse en diferentes partes del piso, se paraba junto a mi cama, me despertaba el sonido de sus patas rasguñando la alfombra mientras buscaba un lugar cómodo que nunca encontró. Hace rato lo saqué al patio y le digo, como si me entendiera: "Ni estás a gusto pero te encanta estar aquí, ¿verdad?". Y me doy cuenta de que en eso nos parecemos tanto. En fin.

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