martes, 22 de mayo de 2012

Hoy mi maestra regañó a todo el grupo porque entregaron el resumen del libro que nos pidió usando traductor o simplemente copiaron y pegaron, como a nadie le gusta inglés... Los llamó mediocres. A todos menos a mi (y a otro compañero), hasta a las matadas del salón, esa bola de guacamayas nacas que se sienten bien fresas que te he contado que me caen muy mal. Y me dio mucho gusto, en serio. Me puse feliz y me dieron ganas de burlarme en sus feas caras, es la segunda vez que me siento orgullosa de mi, nunca me pasa, siempre me siento una basura fracasada en todo lo que hago. Y no lo pude compartir contigo porque no sé dónde estás, dónde te perdiste, en qué lugar nos soltamos de la mano para salir flotando en la inmensidad del universo.
Pero lo escribo aquí porque sé que algún día regresarás, vendrás de nuevo a tocar el timbre de mi casa y yo saldré nerviosa y emocionada aunque vengas diario, no sin antes verme en el espejo de la entrada para asegurarme de que me veo bien para ti.Y te contaré todas mis cosas sin sentido, me traerás gomitas en forma de manzana, nos acostaremos en mi cama a escuchar música y a besarnos como si fuera el último día de la vida. Yo lo sé, por eso es que no me voy, por eso te voy a esperar con toda la paciencia que no tengo aunque se me acaben los pulmones fumando en el parque donde fuimos aquél día, donde me enamoré tantas veces de ti en un solo instante.Pero también aunque ya no regreses aquí estaré.

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