sábado, 5 de mayo de 2012

Nunca me sentí tan insegura y tan poca cosa antes. Bueno si, una sola vez. Aquel día que salí corriendo a las 10 de la noche, ebria y llorando con canciones de Nelson Ned en una combi que apestaba a gasolina. Aquel día cuando desee con todas mis fuerzas medir unos 15 cm más, tener otro cuerpo, otra cara, otro nombre, otra vida y sobre todo unos ojos verdes.

He llorado un buen rato abajo de las cobijas, ahora no puse música triste porque son mamadas. Pero estuve deseando otra vez con todas mis fuerzas que al abrir los ojos me hubiera convertido en un cabrón alto, güero y de ojos verdes, para variar. Yo no pedí nacer fea, we. Ni ser vieja en lugar de cabrón. Tampoco pedí enamorarme de ti pero ya ves, nunca se tiene lo que se quiere. Igual son mamadas.

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