lunes, 23 de julio de 2012

Jijijijijji

Luego me da por acordarme de cosas bien tontas. Como de la maestra Mariela y de que los de mi salón le decían Salomé (porque se pintaba el cabello de rubio y cuando nos daba clase pasaban en la tele esa novela con Edith González). O de las canciones de la estudiantina, Lisboa antigua reposa, llena de encanto y belleza, que fuiste hermosa al sonreír y al vestir tan airosa. O del mamado que iba en mi salón antes de cambiarme de carrera, o de cuando le pregunté a mi mamá si verga era una grosería. O del instructor mugroso del gimnasio que se llamaba Chucho y tenía un tatuaje de algo religioso en el brazo, creo que era una virgen. O un Cristo, ya ni sé. O de mi madrina Claudia y cuando fuimos a visitarla a Celaya, que mi papá se puso bien borracho y terminamos durmiendo todos en un mismo cuarto de un hotel. Y mi papá roncando a todo lo que da. ¿Sabían que me encabronan mucho los ronquidos? Y también me encabrona que no sepan ajustar el tamaño de las imágenes en word o en los trabajos impresos, de veras que nada me hace enojar más que ver una imagen pixeleada y mega estirada. ¿Pues qué no tienen ojos y sentido común para darse cuenta de que se ve HORRIBLE una pinche imagen deforme porque no le dan las proporciones adecuadas al hacerla más chica o más grande?

O de cuando en la primaria nos llevaron al Africam Safari y me vomité dos veces en el autobús. O de esos convivios de la secundaria donde solo nos la pasábamos jugando botella. O de cuando mi papá nos llevaba a ver a mi abuelo y siempre me decía ¡Quióbole china! con un tono particularmente feliz. De cuando mis hermanas y yo jugábamos a hacer las coreografías de Vaselina con mi primo el prieto. Del sabor de la comida y el olor del restaurante del hotel cuando fuimos a California. De los vasos de Michael Jackson de Pepsi. De mi discman azul que estaba bien piñata. De mi colección de discos piratas. De las galletas marías con cajeta que mi mamá me ponía de lunch en la primaria. De la lonchera de Scooby Doo que llevaba en la secundaria, de la mochila de Barbie que parecía piel de pescado. De cuando en la prepa traté de dar vueltas en un tubo como teibolera y me metí en peor madrazo de la vida en una rodilla.

¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!

Está chingón distraer la mente con tantas pendejadas, we.

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