lunes, 2 de enero de 2012

Este día me recuerda un enero nublado de hace unos años, justo como este, lluvia en enero, hágame usted el favor. Me acuerdo de lo miserable que me sentía, también como ahora. El dolor de estómago y la ligera cruda me despertaron a pesar de todos mis esfuerzos, quise dormir más y no pude. Quería dormir todo el día, toda la semana, despertar sin ningún recuerdo y no se pudo. Entonces me quedé viendo fijamente mi ventana, 10 años con las mismas cortinas y jamás les puse atención hasta ahorita. Pude haber pasado todo el día viendo la ventana, el cielo nublado, escuchando las mismas canciones, sin comer, solo mirando la ventana. Pero resulta que las cobijas no se lavan solas ni el olor a perro de mi cuarto se va a quitar solo y pues ya qué.

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