No me molesta cocinar, al contrario: me gusta. Como me gustan los días lluviosos siempre y cuando esté en mi casa. Me gustan tanto los perros que algún día voy a hacer un albergue para los callejeros y así cuidarlos y que ya no sufran. Me da miedo que se me caigan los dientes y que mi mamá se muera. No puedo estar en lugares cerrados, siempre necesito sentir una corriente de aire o por lo menos ver una ventana abierta. Los domingos siempre me cuesta mucho trabajo dormir, no odio los lunes, odio cualquier día que tenga que despertar temprano, a veces lloro con las canciones de amor y casi siempre con las canciones tristes. Dice mi mamá que empecé a hablar antes de cumplir 1 año, ahora entiendo por qué nunca me callo. Siempre tengo mil historias que contar, tantos recuerdos que me gusta compartir. Pero a veces también prefiero estar sola, ponerme los audífonos y olvidarme de todas esas cosas que me parten el alma.
Me aburro fácil, me enamoro fácil, me enojo fácil, me entristezco fácil, lloro fácil, qué putas quieren, soy una mujer sensible. Pero es difícil cautivarme por completo.
Me baño diario, siempre uso perfume, sin mis lentes no sobrevivo ni un día. Tampoco sin música. Bailar no es mi hit pero en las fiestas es padre. Ya no bebo hasta perder la conciencia y siento que ya no me gusta pero difícilmente desprecio una cerveza. Oscura, claro.
No estoy tan guapa pero no asusto, pueden preguntarle a toda la gente que me ha acosado a lo largo de la vida. No me gusta usar escotes, no me gustan las blusas de tirantes. No me gustan los vestidos y los tacones apenas los aguanto media hora.
Me gustan parques y me divierto igual en un museo que en una fiesta llena de drogos. Me gusta cantar en silencio (JAJAJAJSJSFJKD) y seguir el ritmo de las canciones con la cabeza o con el pie. Lo que me da mucha risa no siempre le resulta gracioso a la gente, me hacen feliz las simplezas, duermo del lado izquierdo de la cama y aunque no soy vegetariana ni creo serlo alguna vez, prefiero comer verduras que carne. Siempre pido mi Sub con aceitunas negras y sin cebolla, la cebolla cruda me da pavor igual que los pepinillos y la mostaza. Tengo más defectos que cosas buenas. Siempre me pregunto si en alguna parte del mundo, ahora o en el futuro alguna vez seré la mujer ideal de alguien.
lunes, 30 de julio de 2012
jueves, 26 de julio de 2012
Me burlo del güey que me agregó desde otro facebook y no lo acepté cuando supe quién era. Luego me agregó de su cuenta verdadera, lo acepté nomás por buena gente y lo borré porque me fastidiaba que me acosara tanto. Luego me volvió a agregar, lo volví a aceptar (después de una semana) durante 2 horas y lo volví a eliminar. Y entonces....si, que me vuelve a agregar. "Pinche gente sin dignidad, we" me digo al mismo tiempo que marco como 100 veces (sin exagerar, es cifra real) al mismo número, donde jamás me contestaron ni los mensajes. 100 putas veces. O tal vez más.
Ah, ese karma haciendo de las suyas conmigo toda la vida. Jijiji.
Ah, ese karma haciendo de las suyas conmigo toda la vida. Jijiji.
lunes, 23 de julio de 2012
Jijijijijji
Luego me da por acordarme de cosas bien tontas. Como de la maestra Mariela y de que los de mi salón le decían Salomé (porque se pintaba el cabello de rubio y cuando nos daba clase pasaban en la tele esa novela con Edith González). O de las canciones de la estudiantina, Lisboa antigua reposa, llena de encanto y belleza, que fuiste hermosa al sonreír y al vestir tan airosa. O del mamado que iba en mi salón antes de cambiarme de carrera, o de cuando le pregunté a mi mamá si verga era una grosería. O del instructor mugroso del gimnasio que se llamaba Chucho y tenía un tatuaje de algo religioso en el brazo, creo que era una virgen. O un Cristo, ya ni sé. O de mi madrina Claudia y cuando fuimos a visitarla a Celaya, que mi papá se puso bien borracho y terminamos durmiendo todos en un mismo cuarto de un hotel. Y mi papá roncando a todo lo que da. ¿Sabían que me encabronan mucho los ronquidos? Y también me encabrona que no sepan ajustar el tamaño de las imágenes en word o en los trabajos impresos, de veras que nada me hace enojar más que ver una imagen pixeleada y mega estirada. ¿Pues qué no tienen ojos y sentido común para darse cuenta de que se ve HORRIBLE una pinche imagen deforme porque no le dan las proporciones adecuadas al hacerla más chica o más grande?
O de cuando en la primaria nos llevaron al Africam Safari y me vomité dos veces en el autobús. O de esos convivios de la secundaria donde solo nos la pasábamos jugando botella. O de cuando mi papá nos llevaba a ver a mi abuelo y siempre me decía ¡Quióbole china! con un tono particularmente feliz. De cuando mis hermanas y yo jugábamos a hacer las coreografías de Vaselina con mi primo el prieto. Del sabor de la comida y el olor del restaurante del hotel cuando fuimos a California. De los vasos de Michael Jackson de Pepsi. De mi discman azul que estaba bien piñata. De mi colección de discos piratas. De las galletas marías con cajeta que mi mamá me ponía de lunch en la primaria. De la lonchera de Scooby Doo que llevaba en la secundaria, de la mochila de Barbie que parecía piel de pescado. De cuando en la prepa traté de dar vueltas en un tubo como teibolera y me metí en peor madrazo de la vida en una rodilla.
¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Está chingón distraer la mente con tantas pendejadas, we.
O de cuando en la primaria nos llevaron al Africam Safari y me vomité dos veces en el autobús. O de esos convivios de la secundaria donde solo nos la pasábamos jugando botella. O de cuando mi papá nos llevaba a ver a mi abuelo y siempre me decía ¡Quióbole china! con un tono particularmente feliz. De cuando mis hermanas y yo jugábamos a hacer las coreografías de Vaselina con mi primo el prieto. Del sabor de la comida y el olor del restaurante del hotel cuando fuimos a California. De los vasos de Michael Jackson de Pepsi. De mi discman azul que estaba bien piñata. De mi colección de discos piratas. De las galletas marías con cajeta que mi mamá me ponía de lunch en la primaria. De la lonchera de Scooby Doo que llevaba en la secundaria, de la mochila de Barbie que parecía piel de pescado. De cuando en la prepa traté de dar vueltas en un tubo como teibolera y me metí en peor madrazo de la vida en una rodilla.
¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Está chingón distraer la mente con tantas pendejadas, we.
Hay partes de mi alma que están llenas de sonrisas en días soleados, de besos interminables a todas horas, de cartas sin ser un día especial. De canciones en el parque, de abrazos eternos llenos de mariposas, de manos que parecían nunca soltarse, de todo el amor del mundo que se desbordaba de los ojos; los que ya nunca verán en la misma dirección.
No me gustan los cambios. Y a mi corazón tampoco. No nos alcanza la razón para entender por qué seguimos parados en en la estación Pino Suárez, afuera del baño del Sanborn's de Coyoacán. En la casa de Frida Kahlo, en el castillo de Chapultepec, en el museo de cera.
- Tal vez, señor - le digo con neblina en los ojos - es que llegamos tarde. Un par de años tarde.
"Yo sé que nunca te dije cuánto te quise, te puse una bomba en la mano, te puse un cañón en la frente. Quisiera regresarte la mirada que tanto buscabas, que ahora está ahogada en el fondo de la madrugada."
Quisiera ser mi mamá para decirme: - Mira nada más este muladar, ¡ponte a limpiar tu cuarto! Ya tienes mucha nostalgia acumulada.
"No importa, tengo tus manos guardadas. No importa, tengo tus uñas clavadas. No importa, tengo tu piel en mi cama. No importa, después de ti ya no hay nada".
No me gustan los cambios. Y a mi corazón tampoco. No nos alcanza la razón para entender por qué seguimos parados en en la estación Pino Suárez, afuera del baño del Sanborn's de Coyoacán. En la casa de Frida Kahlo, en el castillo de Chapultepec, en el museo de cera.
- Tal vez, señor - le digo con neblina en los ojos - es que llegamos tarde. Un par de años tarde.
"Yo sé que nunca te dije cuánto te quise, te puse una bomba en la mano, te puse un cañón en la frente. Quisiera regresarte la mirada que tanto buscabas, que ahora está ahogada en el fondo de la madrugada."
Quisiera ser mi mamá para decirme: - Mira nada más este muladar, ¡ponte a limpiar tu cuarto! Ya tienes mucha nostalgia acumulada.
"No importa, tengo tus manos guardadas. No importa, tengo tus uñas clavadas. No importa, tengo tu piel en mi cama. No importa, después de ti ya no hay nada".
domingo, 15 de julio de 2012
lunes, 9 de julio de 2012
Yo nunca he pensado que soy guapa, para nada. En mi interior siempre voy a ser la niña gorda llena de inseguridades.
Pero está la tipa fea de la escuela que le dice a su amiga (mi compañera de clases) que estoy bien hermosa, que le encanta como me veo con el cabello recogido, que me dice a mi que equis día me veía muy guapa, que me dice que un día me va a llevar flores y demás pendejadas.
Está aquel tipejo que me stalkeaba todos los días en persona con sus amigos, que cuando empezamos a hablar por facebook sabía todos mis movimientos, donde me subo a la combi y hasta de qué color es la sombrilla de mi mamá. Que me decía que estoy guapa, que escribía en su muro "La mujer de chinos pantene, es tan sexi y bonita :)" y lo más reciente: "Aww no me importa que no me peles auqnue pasame alado pero aun asi con verte me pongo tan feliz y me haces mi dia" (sic) porque siempre me hago pendeja como que no lo veo para que no me hable y que seguro no se ha dado cuenta de que lo acabo de borrar de facebook porque me da miedo la gente que se emociona conmigo cuando ni siquiera hemos hablado en persona.Está también el amigo que desde que lo conozco me tira la onda y que me dice que deberíamos ser novios y que yo debería hacerle caso. Todos los días, TODOS. Ni uno solo falta. Y está el otro amigo que hoy no sé por qué razón me empezó a decir que le gusto y que no es broma. Que me invitó al cine el miércoles. Que me dijo que estoy bien pinche bonita y que le prometiera que iba a pensar en todo lo que me dijo porque le gustaría salir conmigo y que me preguntó que si quería ser su novia.Y te juro "por esta" (hago una cruz con los dedos y la beso) que jamás me he sentido ni siquiera un poco halagada, ni me creo mucho. Ni se me quitan las inseguridades ni me siento un poco bonita ni cotizada. Más bien, todo eso me da tristeza. Pero un chingo, porque me tienes por completo, porque jamás me sentí tan cautivada por alguien, porque jamás nadie fue tan parte de mi. Porque me dueles. Porque nunca nadie fue mi todo, porque soy tuya chingadamadre, tan TUYA. Más tuya que mía. Me tienes de rodillas a tus pies y prefieres pasar y pisarme antes de darte cuenta de la realidad. Enamorada como si nunca me hubieran dado en la madre, como si no supiera cuánto se sufre por desamor. Tan enamorada que jamás lo creerías.
Ahora pregúntate cuánto te importa pero no me lo digas, yo ya sé la respuesta.
viernes, 29 de junio de 2012
domingo, 24 de junio de 2012
Entonces Dios me manda a un empleado torpe que me pone una whopper doble cuando solo pagué por una sencilla pero no se lleva mis tristezas, igual la hamburguesa parcialmente gratis lo compensa así que lo perdono.
A Ringo le encanta estar en mi cuarto aunque no pueda dormir. Ayer lo escuché dar mil vueltas, acomodarse en diferentes partes del piso, se paraba junto a mi cama, me despertaba el sonido de sus patas rasguñando la alfombra mientras buscaba un lugar cómodo que nunca encontró. Hace rato lo saqué al patio y le digo, como si me entendiera: "Ni estás a gusto pero te encanta estar aquí, ¿verdad?". Y me doy cuenta de que en eso nos parecemos tanto. En fin.
A Ringo le encanta estar en mi cuarto aunque no pueda dormir. Ayer lo escuché dar mil vueltas, acomodarse en diferentes partes del piso, se paraba junto a mi cama, me despertaba el sonido de sus patas rasguñando la alfombra mientras buscaba un lugar cómodo que nunca encontró. Hace rato lo saqué al patio y le digo, como si me entendiera: "Ni estás a gusto pero te encanta estar aquí, ¿verdad?". Y me doy cuenta de que en eso nos parecemos tanto. En fin.
viernes, 8 de junio de 2012
Nostalgias vol. 1
- La mochila cuadrada de Samsonite, azul con verde del hijo de la vecina de mi abuela que a veces venía a mi casa porque íbamos en la misma primaria y mi mamá iba por nosotros a la escuela y me caía mal porque era muy pesado pero me daba de sus cacahuates garapiñados que comprábamos en el puesto de la viejita que está frente a la farmacia del ahorro desde hace mil años.
- Los dulces con una pasa adentro.
- Mi triciclo que disparaba agua.
- Mi caja registradora rosa que traía dibujitos de fruta.
- Mi mochila del kinder, verde con rosa, amarillo y naranja fosforescentes. Y que traía unos animales al frente.
- Mi cámara de juguete de Mickey Mouse que lanzaba burbujas y tenía varios efectos en el visor.
- Mi teléfono de Mickey, también. Amarillo con rojo, que funcionaba con pilas de las cuadradas y tenía muchas frases con la voz de, ajá, si por lógica, Mickey Mouse.
- Mi bolsa de cubos para armar. No legos. Eran más grandes, más coloridos y tenían dibujos.
- Mi máquina para hacer calcomanías que nunca aprendí a usar y terminé recortando y pegando con diurex todas las imágenes que veían.
- Los juguetes de McDonald's para hacer hamburguesas y helados.
- El micro hornito que solo usé dos veces y quedaron crudas las galletas.
- Los tenis de reloj de mi primo.
- Mis tenis "Alien" famosísimos de las zapaterías Canadá.
- Mi pants morado de Pocahontas.
- Frutástica.
- Chupifrut.
- Los boings de fresa y uva que mi mamá nunca me quería comprar.
- La mochila de reloj de Paty, mi compañera de la primaria.
- La película de Space jam original en VHS que me regaló mi madrina Claudia.
- Las películas piratas en VHS de Chuck Norris de mi papá.
- Una de las películas de Freddy Krueger (también en VHS pirata) que no sé por qué mi papá compró y nunca pude ver porque me daba demasiado miedo.
- La regresadora de películas en forma de carro de mi tía Teresa y que mi papá siempre nos llevaba cada que íbamos a ver una película.
- El olor de la casa de mi tía Teresa.
- Los pepsilindros.
- Los tazos.
- Los hielocos de Coca Cola.
- Las poffets de chile y de caramelo con los animaniacs.
- Los tazos de los Tiny toons.
- Las cajitas de sonrics con tazos enormes de animaniacs.
- Los "cafelates" de ricolino que siempre compraba mi hermana.
- Las muñecas de cartón con ropa recortable de papel de mis primas.
- "Siempre en domingo" en la casa de mi abuela.
- El café con leche clavel que me preparaba mi abuela cuando me quedaba a dormir en su casa.
- Los mil stenciles de Tupper de mi prima y su estuche de belleza para jugar a la estética cuando me quedaba en su casa.
- Mi primo Jorge y mi prima Claudia.
- Mi salvavidas de fresa de cuando fui por primera vez a la playa.
- Los hot dogs que nos hacía mi tía Malena cuando nos llevaba a su casa de Atizapán. Cuando aún era soltera.
- Cuando mi mamá nos llevaba a Divertido y mi hermana vomitaba en el camión.
- Los juegos que estaban afuera de Aurrerá, los tickets que ganábamos y los premios cutres que nos daban. El juego de darle martillazos a los topos y el de tirarle los dientes al payaso.
- El olor de Liverpool de Plaza Satélite.
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