A veces me da por leer todas esas cosa que he escrito desde que tenía 16 años. Es triste ver que siempre y hasta la fecha, solo escribo de de decepciones, de nostalgias, de dolor. Mi vida amorosa siempre termina en el mismo barranco junto conmigo, cayendo un poco cada día hasta que por fin logro desmadrarme contra el piso. Más triste es saber que, como diría mi mamá, aunque esté tan pinche vieja no puedo aprender de los errores, tal vez nunca aprenda, ya no lo sé. 8 años arruinando todo, el equivalente a dos licenciaturas. Licenciada en estar bien pendeja para el amor, cursada dos veces.
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