Hay olores que siempre llevaré en el alma. Como el de tu perfume, ese con el que me enamoraste cuando te conocí. Del que me regalaste un frasco pequeño en mi cumpleaños y que usaba para extrañarte un poco menos. El mismo que le pedí a mi mamá que me comprara para oler siempre a ti. Ese que me encantaba respirar de tu cuello y que amaba cuando se me quedaba pegado en la ropa después de verte. Ese que cuando me lo pongo, me lleva de nuevo hasta Teotihuacán con los extranjeros que iban con nosotras, cuando nos perdimos. Con el calor horrible mientras subíamos a la pirámide del sol el día del mejor cumpleaños que he tenido.
No sé si te lo dije, pero ese fue el mejor cumpleaños de mi vida. Y no solo eso, también uno de los días más felices de mi vida. Gracias, tarde como siempre. Pero gracias.
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